Tras más de quince años de experiencia en el campo de la gestión de las personas, y de las personalidades (traducción y consultorio intergeneracional en RRHH), hay algo que tengo claro: todos tenemos nuestro propio punto de vista y percibimos de forma diferente la misma realidad. 

 

Aquellas personas que son capaces de adaptarse a sus interlocutores, de entender desde otros puntos de vista, de ponerse en el lugar de otros (aunque no estén de acuerdo con ellos), y de enfocar la comunicación desde un punto de vista "TÚ" en lugar de desde su propio punto de vista, son personas que tendrán éxito en sus relaciones con los demás (y en su relación consigo mismas) y tendrán la máxima aceptación en los proyectos que planteen. 

 

Tenemos dos orejas y una sola boca...por algo será, y como decía Larry King: "Nunca aprendí nada mientras estaba hablando".


REDECORANDO MI VIDA


A pocas personas se les presenta la oportunidad de reinventarse y rediseñar su vida profesional, así que, desde que he llegado a Chile, me siento como en un anuncio de Ikea.

 

No penséis que es fácil…tuve el síndrome de la escritora primeriza sentada ante una página en blanco durante horas (sólo que mi hiperactividad me impedía estar sentada durante horas frente a nada…). En mi cabeza una maraña de ideas entre las que se encontraban, además de la posibilidad de trabajar en RRHH o Comunicación interna en alguna empresa Chilena:

 

  • ¡Quiero escribir un blog! Porque me divierte mucho escribir…lo de la página en blanco era una metáfora, se me salen las palabras por las orejas y me da miedo que escapen volando sin poder ser plasmadas en algún lugar de ninguna parte. ¿Se podrá convertir en algo remunerado…? Gracias a mi amiga Mar y al curso HelloBlogging! (www.hellocreatividad.com) espero descubrir cómo. 
  •  ¡Quiero dar clases! Porque me chifla enseñar, me lo paso bomba haciendo un power point, pensando como conectar con los asistentes, buscando recursos, videos divertidos, cómo motivar para formar sin que casi se den cuenta. Era algo que me apasionaba de mi trabajo en RRHH, ir al Instituto de Empresa, a Icade, Carlos III, a la Universidad de Navarra, a Deusto, a la Autónoma o a la Complu  y poder ayudar a los alumnos, en busca de rumbo, a encontrar respuestas. Tenía un retorno increíble el ver encenderse una luz con la que antes no contaban, eso no se paga con dinero…Pero, ¿me servirá aquí mi experiencia en España? ¿cómo podré meter la cabeza en la universidad?. Complicado, pero no imposible Como dirían en Adidas, "impossible is nothing"
  •  ¡Quiero trabajar con gente y conocer nuevas historias! Porque toda mi vida he sido una devoradora de historias, o una cuentista, en todas sus acepciones, …por eso me gustaba tanto la selección. Cada entrevista te permitía asomarte a una historia, y a una vida, recuerdo a todas y cada una de las personas que he entrevistado, y son muchas, muchísimas. Eso si...nunca recuerdo donde he aparcado el coche, donde está nada o cuantos años tengo... memoria selectiva...También he tenido la suerte de que mis compañeros, de toda edad y condición, me han confiado siempre sus inquietudes, sus problemas y sus alegrías lo que me ha hecho una profunda conocedora de “el pasillo” y, por tanto, del alma de las organizaciones por las que he pasado. Por eso, cuando mi amiga Marta, ex abogada en España reconvertida a los RRHH y Coach (una suerte para los RRHH y una lástima para la abogacía), me habló sobre el coaching descubrí que había algo que podría dar forma y dirección a esto que yo venía haciendo de forma “asilvestrada”. Y aquí estoy, en medio de un programa para certificarme como Coach en el que, además de aprender un montón de cosas y conocer a gente de lo más interesante, aprovecho para ordenar mis ideas.  Resulta que Chile es la cuna del coaching ontológico ¿casualidad...?

 

¿En qué desembocará todo esto? De momento creo que tengo más que suficiente hasta que garbanzo tome forma y tenga nombre, cara, ojos e historia propia. 

Hasta entonces estaré la mar de entretenida poniendo las bases de mis próximos retos.


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HISTORIA DE UN BAR

A día de hoy somos más de 65.000 los Españoles que vivimos en Chile. Una de las cosas que más echamos de menos son ¡los bares! con todos sus complementos: tomar una caña con los amigos, el bullicio, las terracitas, las barras de bar, y, en resumen, la vida en torno a ellos. Pablo, Borja y Christian han puesto en marcha "La Caña" con el objetivo de traer a Chile ese espíritu inconfundible del bar Español, y nos cuentan su historia en primera persona.

El 80% de los Españoles que vivimos en Chile lo que más echamos de menos son los bares, con todos sus complementos, salir a tomar una caña con los amigos, el bullicio, las terracitas, el tener un bar en cada esquina donde tomarte una caña o una café. Las barras de los bares, y, en definitiva, la vida en torno a ellos.  

Pablo, Borja y Christian son tres emprendedores proactivos. Muy diferentes, pero también complementarios, que tras unos años en su país de adopción, decidieron ponerse manos a la obra para traerse a Chile eso que tanto echamos de menos quienes nos alejamos de España ¡el ambiente, las cañas, las tapas, los aperitivos y las largas sobremesas!. 

 

Personalmente, como Española de nacimiento y Chilena de adopción, para mí La Caña representa ese punto de encuentro donde he podido tomarme una caña con sabor a Madrid (una es un decir...), vivir la final de la Champions con patrotismo exacerbado, celebrar el cumpleaños de unas amigas, emborracharme en una noche de chicas y tomar uno, o dos, gin tonics con la tripulación de Iberia (aunque esta, es otra historia...).

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EL EMIGRANTE INVERSO

Cinco grandes descubrimientos, o sensaciones encontradas del expatriado reversible: aquel que vuelve a "su casa" de vacaciones

Mientras el frío del invierno (y el smog) caían sobre Santiago de Chile, y aprovechando mi "estado preñil" de 5 meses, decidimos que lo mejor era que los niños, y yo misma con mi organismo creciente, volásemos a mediados de julio rumbo a Santander por un periodo de tiempo vacacional digno de los Grimaldi. 

 

He abandonado el blog dos meses a cambio de reencuentros, mamitis aguda, hermanismo ilustrado, compras, amigos, familia, gastronomía mediterránea a cascoporro, playa y alguna cañita que otra (lo cual negaré ante mi ginecólogo ...). 

 

Un vuelo de 13 horas, que incluye transbordo en Barajas, sola con dos niños de 2 y 5 años, un bombo y tres maletas no es fácil...gracias a Steve Jobs y a Walt Disney se hizo bastante llevadero ¡mi agradecimiento eterno a ambos!. No quiero ni pensar lo que dirían de mí las "madres coraje womantirizadas" al verme enchufar a los niños al iPad durante todo el trayecto como si fueran drogas duras y sin temblarme el pulso....

 

Ante los típicos comentarios habituales de "qué suerte Raúl que se queda de Rodríguez (guiño/codazo)" decir que lo cierto es que habría que hacer la ola a tanto súper padre que se queda solo currando mientras su familia disfruta de las vacaciones. Tal vez los primeros días es estupendo llegar a casa, cenar pistachos con cerveza y verte las olimpiadas, o 6 temporadas de walking dead sin interrupciones varias, pero estoy segura de que, en la mayor parte de los casos, se hace duro llegar a casa y que todo esté igual que cuando te fuiste por la mañana, que no haya nadie que se abalance sobre tí al oír la puerta o la sensación del inalterable otro lado de la cama...

 

 

Mis cinco principales descubrimientos o sensaciones encontradas del emigrante inverso (aquel que va a su casa, y a su país, de vacaciones) :

 

1. Esa fantasía de que al bajar del avión te va a recibir por lo menos el rey con una banda de música tocando el clásico de turrones el almendro mientras cae una lluvia de confeti para celebrar tu vuelta...pero no pasa...

2. Al llegar la emoción es absoluta: el aire huele mejor, el sol brilla más, las cañas están más frías y todos son más guapos, más flacos y más listos 😂.


3. No lo habías pensado perooo... la vida ha seguido y tú ya no estás, y te has perdido muchas cosas, e incluso, en ocasiones, te sientes algo fuera de lugar en las conversaciones...(¿quienes son esas de las que hablan? ¿y eso cuando ha pasado? ¿fiestón para celebrar los 40 sin mi...?).


4. De repente te das cuenta de que la que pensabas que era TU casa ya no es tan TU casa...porque lo cierto es que tu casa está ahora a 13.000 km. 


5. Lo peor...las bienvenidas que saben a despedidas porque hay personas a las que ves y de las que te despides casi al mismo tiempo y hasta el año que viene...y da mucho vértigo. Lo mejor, has duplicado tus vidas y aunque no participes al 100% de la anterior, tienes otra esperándote llena de sorpresas, aventuras, nuevos amigos, gente también genial y descubrimientos infinitos.

Y te sientes mas en casa en aquel lugar desconocido en el que no hace mucho te sentías como un extraño...


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Huellas de dinosaurio

Hay personas que dejan huella. Personas únicas capaces de conseguir todo aquello que se proponen. Mi suegro era una de ellas y estoy segura de que murió de disfrutismo exacerbado, por eso, su vacío se puede llenar de recuerdos y anécdotas.

 

Nuestro inicio de verano se adelantó tiñendo de gris las vacaciones en España. Se nos ha ido una persona de esas que dejan huellas de dinosaurio, y hemos pasado con ello por lo peor de vivir en el extranjero, estar lejos de la familia en los momentos más difíciles. Pérdidas importantes vividas en la soledad del otro hemisferio... Y, por eso, este post es para ellos. 

 

Mi suegro era un personaje digno de una novela de Julio Verne, tuvo una vida tejida con sus propias manos llena de aventuras, viajes, misterio, amor y logros épicos.

 

Inteligente, negociante, conversador, cabezón premium, creativo y divertido, con un toque extravagante que le llevaba a apasionarse por las cosa más variopintas; desde pintar retratos naïf de sus hijos y salpicar con ellos las paredes de colores del salón hasta celebrar los goles del Barça rodando por las escaleras de Pachá pasando por viajar a los lugares más recónditos del planeta. Uno de sus últimos proyectos en marcha, con 82 años, era irse a vivir a Zanzíbar...

 

Y es que Pelayo era de esas personas únicas, capaces de conseguir todo aquello que se proponen. Capaces de visualizar sus metas e ir a por ellas alcanzando todos sus sueños. Por eso murió de disfrutismo exacerbado y por eso su vacío se puede llenar de recuerdos y anécdotas.  

 

Te echaremos siempre de menos, espero que disfrutes de la etapa que te toca al menos de la misma forma en que disfrutaste de esta vida, poniéndolo todo patas arriba. Nosotros, por nuestra parte, haremos lo posible por dejar una huella igual de imborrable exprimiendo cada día para no dejar ni gota al azar.

 

 

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CÓMO VIVIR EN EL EXTRANJERO Y NO MORIR EN EL INTENTO

Hemos cumplido un año desde que aterrizamos en Chile y puedo afirmar, y afirmo, que lo fundamental para sobrevivir al ataque de nervios es rodearte de una gran familia adoptiva que te haga sentir en casa. ¿Suerte? La suerte es de los que se lanzan a por ella…

Cuando llegué a Chile hace un año con mi marido, mis dos churumbeles y el germen del tercero conmigo misma y con mi organismo, no conocía a nadie, ni de oídas. Ni siquiera había oído hablar nunca de este país. Era una auténtica analfabeta chilense.

 

Lo primero que hice, no os digo más, fue buscar el capítulo de "Españoles por el mundo" en el que salía Chile, y pensé…no pinta mal. Así que nos lanzamos de cabeza a esta aventura y hemos tenido mucha suerte (a base de buscarla).

 

Y porque poco hay peor que estar colgada, sola, sin curro y con dos hijos y un bombo en un país desconocido os dejo mis cinco consejos para “encontrar la suerte” y formar tu familia de emigrante

 

 1.PREGUNTAR PREGUNTAR Y PREGUNTAR

 

Cuando decidimos (en un lapso de tiempo en torno al segundo) que aceptábamos la oferta Chilena comencé una prospección social de lo mas intensa. Dí el pre aviso en mi empresa (Cuatrecasas) y a medida que me iba despidiendo a todos les preguntaba “¿Conoces a alguien en Chile?

Así conseguí ponerme en contacto con varias personas (Ana, Isadora y María)  que me ayudaron mucho en mi aterrizaje (En estas circunstancias ¡quedar con alguien a tomar un café o una llamada de alguien que ha vivido allí es de gran ayuda!). 

La primera semana en Chile quedamos c on todas ellas y algunas se ha convertido en grandes amigas.

 

       2. “EL EFECTO LAPA”

 

Tras un vuelo de 14 horas llegamos a nuestro nuevo edificio y, en el mismísimo portal me encontré a Ana Castro “¡Hola! Eres Española verdad? ¿llegáis ahora de España? Yo vivo en el 11 toma mi teléfono para lo que necesites” dijo ella. Huelga decir que me hice un tatuaje con su número, y lo he utilizado MUCHO.

 

Nada más llegar a nuestra nueva casa divisé a unos niños en clase de natación en el piscina, con sus correspondientes madres, así que bajé corriendo y apunté a Sol a natación “señora, solo quedan 3 clases” "no importa, yo la apunto". En cuatro días compartiendo piscina con mis vecinas conseguí una invitación a un cumpleaños ¡Premio! Primer plan chileno. También gracias a una conversación de piscina me apunté a un cóctel en un centro comercial con Bea y sus amigas (ahora también las mías).

 

Moraleja: Decir que si a cualquier plan, aunque te de corte, aunque no conozcas a nadie, aunque tu marido te mire con cara rara porque, tras tres días en Chile, le abandonas para irte con unas desconocidas pintada como una puerta.

 

A esta técnica de gran ayuda la he bautizado “el efecto lapa” lo he estado ensayando intensivamente, consiste en pegar la manga hasta que te integras. 

 

3. ORGANIZAR MUCHOS PLANES

 

Para estrechar lazos con recientes conocidos todos, y digo TODOS, los fines de semana organizamos una cenita o sarao en casa.

Mis años de experiencia en selección me sirvieron para hacerme con un marido "masterchef" que se prepara unas cenas de llorar de la emoción y eso, señores y señoras, une mucho al personal. Ceviche de gambas, patatas con costillas, arroz con pato y setas, barbacoas o asados son siempre un as bajo la manga.

 

 

            4. APUNTARSE A ALGO

 

     De camino al famoso cóctel conocí a Marta Sotillo, una loca del coaching, que me convenció para apuntarme a un curso de tres meses en el que ademas de estar muy entretenida durante mi aterrizaje chileno conocí a un montón de gente estupenda además de conocer mejor el país.

 

   Una madre Española del cole me decía que cuando llegó se apuntó a un gimnasio para socializar pero que no la hablaba ni el de la puerta…los chilenos no son el pueblo mas extrovertido pero tal vez el gimnasio se preste menos a conocer gente

 

5. EL COLE

 

La verdad es que los niños te abren un mundo de posibilidades para conocer gente. Nuestros inicios escolares no fueron muy afortunados porque llegamos a Chile en febrero, en pleno inicio de curso (el curso académico chileno es de marzo a diciembre) y no había plazas en ninguna parte (no hay cupo, no hay cupo, hasta soñaba con el cupo) al final entré en un cole que encontramos dando un paseo (colegio militar) y les convencí de que cogieran a Sol porque, "además de un dechado de virtudes, era como la reencarnación de la Teniente O´Neill", lamentablemente un cole militar se presta menos que el gym a conocer gente salvo que lleves uniforme de camuflaje...

Una vez reconocido el terreno, la cambiamos a un cole internacional que parece  sensación de vivir 90210 20 años después, gente encantadora, acostumbrada a cambiar de país u adaptarse a todo tipo de ecosistema, y en cinco días he conocido a 38.000 personas y compartido conversación, inquietudes, grupo de what´s up, desayuno y hasta banco.

Si viviera la vida desde un vaso medio vacío también os podría contar que estuve 9 meses yendo a la compra en taxis/uber con un niño en cada brazo y 20 bolsas colgadas de todas mis extremidades, que llegamos a un departamento amueblado cuyos muebles venían directos de la casa mas lúgubre de Transilvania, que con un bombo considerable, y sin coche, iba a por Sol al cole todos los días andando (2 km), que no pude estar en cumpleaños, despedidas de soltera, bodas, funerales y muchos momentos importantes con amigos y familia y que tengo un bebé al que la mayor parte de mi familia no conocerá hasta junio (con 8 meses), pero, la verdad, sin ninguna duda, es que la auténtica suerte es ver y vivir la vida desde un vaso medio lleno.


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Que 40 años no es nada

No importa la edad que tengas, tú siempre te sientes muy joven, pero ves a los de la siguiente década muy viejunos… hasta que llegas...lo que tengo claro hoy es que 40 años ¡no es nada!

Pues sí, cumplo 40 y puedo afirmar que no importa la edad que tengas, tú siempre te sientes muy joven, pero ves a los de la siguiente década muy viejunos… hasta que llegas. Todavía me acuerdo cuando en el cole me parecía que las de octavo de EGB eran señoras mayores…

 

Pensaba que cuando eras mayor te volvías más seria y hablabas de cosas como cortinas y fairy, como esas señoras de los anuncios de la tele (menos la del pronto, esa molaba mucho deslizándose por la mesa) pero no… no es el caso.

 

Las décadas

 

- De 0 a 10: Dependencia total, jugar, pedir y ensuciarse: cuanto más sucio más feliz.

Mi infancia transcurrió entre Santander, Tenerife, Gran Canaria y Madrid con sus cambios de colegio incluidos y sus correspondientes nuevos amigos. Subiendo a los árboles, montando en skate, haciendo volteretas en el parque San Telmo, ensuciándome, haciendome heridas y chichones, leyendo cómics de superhéroes que me compraba mi padre con "la paga del domingo", escuchando a Parchis y a Enrique y Ana, viendo Barrio Sésamo y La bola de cristal y comiendo chicle cheiw y colajets a cascoporro.

 

-Década de los 10: Edad del pavo, el primer beso (y los siguientes), la primera copa (y las siguientes) los grandes dramas, soy una incomprendida y decir “tía” cada tres palabras.

Mi adolescencia fue avanzando entre muchos amores platónicos, nervios, los primeros novios, los "múltiples dramas", los bailes pegados en discotecas light y, por fin, el primer beso con Gonzalo.

La década de ¡La exaltación de la amistad! con la creación de lazos y amigas que son para siempre, salvo algunas, que se han quedado en el camino…

Las primeras noches en blanco de salidas hasta el amanecer y una trola común “mamá duermo en casa de (...)” y aguantar la resaca estoicamente en las comidas familiares del doming.

La década del "tía", de la primera copa de algo tipo 43 con piña o tequila con kiwi, del kalimocho en la playa y de la felicidad despreocupada y la lágrima fácil.

 

      - Década de los 20: El salto a la universidad, el primer curro, la biblioteca y sus descansos, la pandilla irreductible, el primer novio formal…la consolidación.

La Universidad Autónoma de Madrid donde conocí a gente increíble, y algún esperpento también, y jugué al mus y estudié (que no aprendí) Derecho.

Más novios (de todo hubo en la viña, desde Miguel, el montador de cine con todos sus complementos, hasta Ignacio, el gaditano jeta y simpático como mandan los cánones, y porque siempre he sido fiel al lema de Manuel Luque “busque, compare y si encuentra algo mejor cómprelo” me quedé con lo mejor, Raul). Salir al mundo real y convertirme en una mujer orquesta de los RRHH para así dedicarme a lo que mas me gusta, conocer gente. El primer curro de verdad en Elan IT donde lo pasábamos bomba y sudábamos tinta cuando venían los ingleses y teníamos que darles conversación...

La década de las noches de copas, de las mil juergas con bailes de madrugada en sitios míticos de Madrid como H13, Tex Mex, Oh Madrid, Déjate Besar etc, los cenayunos de bocadillos en el Brillante o espaguetis a las 8 de la mañana en Lady Pepas guitarra en mano… esa década en la que si no salías un viernes ¡se acababa el mundo!.

 

- Década de los 30: La “madurez” personal y profesional, los viajes, las bodas, los hijos y la familia política.

El cambio de estado civil, de soltera locatis a casada (locatis también) y madre de la friolera de tres churumbeles geniales.

La madurez profesional (que no personal), pasando por ACS Industrial donde conocí a la versión española del Doctor House en forma de Director de RRHH (un tipo genial) con un comité de empresa donde el más guapo tenía un diente y en el que no habían visto una tía más allá del calendario de Samanta Fox de la entrada, y Cuatrecasas donde he llorado de risa y de estrés a partes iguales y donde he aprendido infinidad de cosas de mucha gente lista, lista, lista.

Y ¡la aventura chilena …! con una buena entrada en los 40 que cierra mi primer año en Chile con una autofiesta sorpresa en casa que reunió entre empanadas de aji de gallina, ceviches y cerveza Mahou a 35 amigos que he conocido este año y que ya forman parte de mi vida, con los que me río (mucho) en "otro idioma" pero igual de alto ¡GRACIAS!.

Década de los 40, ¡allá vamos, a por todas!.


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