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CAPITULO 2 Prospeccion de mercado

Un cielo de nieve cubría Madrid anunciando el previo a las fiestas navideñas. Raúl entró por la puerta de casa con la fecha cerrada del que sería nuestro primer contacto con nuestro país adoptivo:

 

- “El 18 de enero volamos a Chile para buscar casa y colegios. Tenemos una persona allí, Paola, que nos enseñará varios pisos, me han dicho que tenemos que vivir en el Golf de Las Condes” dijo muy convencido.

 

-  “¡Ah, vale! Ni idea de zonas... Donde nos digan me parecerá bien. Voy a llamar a mis padres a ver si pueden venir esos días a quedarse con los niños!”.

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Tras unas navidades frenéticas entre Santander y Madrid salpicadas de cenas, cines, aperimidas (mi plan favorito…aperitivo que siempre se acaba convirtiendo en comida e, incluso, meriendacena), compras, amigos invisibles, amigos visibles y muchos ratos de sofá con mis padres y mis hermanas para cargar bien la batería antes de despedirnos nos embarcamos cual exploradores con rumbo a nuestra nueva vida.

 

Tras catorce horas de vuelo aterrizamos en Santiago de Chile para escudriñar con los cinco sentidos (yo incluso con el sexto) nuestro nuevo hogar. Objetivo principal: encontrar coles, casa y, a ser posible, algún amigo. 

 

Raúl con sus ojos de ingeniero analizando todo en silencio con profundidad abismal mientras salen números y símbolos ininteligibles de su cabeza, y yo, con mis gafas de colores, que me hacen ver el mundo color de rosa y que todo me parezca bien. 

 

Llegamos al hotel Atton Las Condes, nos quitamos los calcetines, jerséis, plumas y botas y los cambiamos por sandalias y camisetas acordes a los 25 grados del verano Chileno. Nos vamos a comer a un centro comercial gigante, Parque Arauco. Rascacielos por todas partes, muchas zonas verdes con columpios que esperan a Sol y Guille y ¡SI! ¡Hay Zara!.

 

Tras una siesta reparadora escribo a mis futuras amigas desconocidas para quedar con ellas. Mery, amiga de la cuñada de mi vecina (un nexo de lo más cercano…) y Ana, amiga de Mar, uno de mis descubrimientos en Cuatrecasas que, tras compartir unos años de despacho y pasillo, me puso en contacto con su mejor amiga, que lleva años ya fuera de España (espero que se parezca a ella...).

 

Nuestro segundo día en Chile nos recibía con intensidad… Paola nos venía a buscar al hotel a las 9.00H para llevarnos a ver, nada más y nada menos, que 10 casas en una mañana.

 

Tras conseguir disuadir a Raúl de quedarse con una especie de fusión entre nave espacial y mansión playboy: teles de plasma en todas las habitaciones incluyendo baños, jacuzzi futurista, vestidores con luces rojas y otros complementos en la línea, cerramos “departamento amoblado” en el Golf de las Condes, una zona preciosa y un departamento que promete y que nos va a amueblar Paola.

 

 

- “Todo muy sencillo, en tonos neutros” le dije, no quiero sorpresas…

 

 

Saliendo por la puerta de mi futuro hogar me encuentro una guardería, resultado: Guille ya tiene guarde. Tal vez no me lo haya pensado mucho pero claro, 5 días dan para lo que dan y está justo en el portal así que, “check”.

 

Tras varias semanas escribiendo a infinitos colegios sin éxito ya empezaba a pensar que mi buena estrella se estaba apagando, pero no. Volviendo al hotel vemos un colegio y decidimos entrar a probar suerte. Es un colegio militar que parece que está muy cerca de casa, así que me he mirado el ideario en internet y me ha faltado decirle a la señora de admisiones que mi hija es la reencarnación de la teniente O’Neill. Resultado: Sol matriculada y un peso menos sobre nuestras espaldas, “check”.

 

Ya hemos quedado con nuestros contactos chilenos, lo que más me preocupa en realidad es hacer amigos y no sentirme sola... esto me aterra: “¿les caeremos bien?, ¿Estaremos condenados a vivir en el ostracismo?” me preguntaba, pero han sido todos encantadores y parece que están felices aquí. 

 

Ana y Jorge que nos invitaron a merendar a su casa y me dió la sensación de que teníamos mucho en común, hasta las edades de los niños… después de merendar salimos a dar un paseo por la zona donde viven, Vitacura, que me ha encantado. Nos encontramos con varios amigos suyos todos muy simpáticos. Ojalá nos veamos más.

 

Algunas de las cosas que hemos sacado en claro tras nuestra “vasta experiencia” de estos días:

 

-      Si vas a saludar un Chileno no le des dos besos. Cuando vayas a dar el segundo pasará una bola del oeste o bien con la inercia puedes romperte los piños. En Chile se saluda solo con un beso.

 

-      Si buscas casa (departamento) que no sea en un piso alto. Con los terremotos se mueven los edificios y siempre es mejor bajar dos o tres tramos de escalera que bajar 14. El último fuerte fue en septiembre de 2015, mis futuros vecinos durmieron en la piscina.

 

-     En Chile casi todo el mundo acompaña la comida con zumo (jugo) normalmente de color verde. Hoy descubrimos que son limonadas con menta y jengibre.

 

-     En los restaurantes (restaurants) hay unos 100 camareros por metro cuadrado, aun así no son muy rápidos, juegan al despiste y siempre te cobran la propina del 10%.

 

-     Si pides una caña y te preguntan ¿quiere decir un schop?” no digas que si…te traerán medio litro de cerveza.

 

- Las raciones son gigantes hasta para dos triperos galardonados como nosotros, si pides algo “a lo pobre” significa que con tu plato podrás alimentar a país y medio. Nuestro filete a lo pobre consistió en cuatro filetes con tres kilos de patatas fritas dos huevos fritos y 23 cebollas.

 

 

En resumen: Me encanta Chile, ya estoy Enchiliada y deseando volver con los niños para empezar a explorar juntos nuestro país de adopción.


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Comentarios: 1
  • #1

    Bernie (miércoles, 14 octubre 2020 20:21)

    Gracias!!! Que disfrute!!!