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EL ADIOS DEL EXPATRIADO

La familia adoptiva del emigrante descansa sobre un colador…. La vas construyendo paso a paso, incorporando nuevos miembros con la máxima energía e ilusión y, cuando menos te lo esperas, se te cuelan por los agujeros que los conducen a nuevos destinos. Cuando un miembro de tu nueva familia  se marcha, deja un vacío irreparable porque, aunque no vayan a desaparecer de tu vida, si lo hacen, para siempre, de esa nueva realidad que habéis construido juntos.

Amigos que se fueron por el colador: Seti, Bea, Jorge, Ana, Agata, Dani, Belén, Antonio, Maria Luisa, Jaime, Miguelon, Maria, Bernardo, Reyes, Marta, Paula, Santi, Lucia, Lois,

Carla, Alvaro, Alejandra, Tato, Carlota, Mario, Leti, Iñigo, Borja, Celia, Beto, Mariana, Amparo...y no son todos los que están.


Mientras preparamos cuerpo y alma para la despedida de seis Expatñoles de pata negra y legado intransferible, parte del epicentro sísmico Chileno, me doy cuenta de que cumplimos ya tres años en Chile. Tres años inmejorables gracias a personas como Bea y Seti, Maria y Miguelón, Maria Luisa y Jaime y muchos otros grandes amigos que nos abrieron las puertas de par en par (literal y figuradamente) y nos acogieron en sus vidas, sin conocernos de nada, como si hubiésemos formado parte de ellas desde siempre. Estos años hemos despedido a más de 48 amigos, unos mas próximos, otros algo menos pero todos con ese ADN común. Da vértigo ¿verdad?...

 

La expatriación es como Gran Hermano…durante tu vida de emigrante las relaciones se magnifican y crecen mucho más deprisa, y haces cosas por personas que apenas conoces que nunca hubieses hecho en tu país, y esque no hay duda de que la experiencia de vivir en el extranjero, te hace mejor persona: 

  •  “qué simpática esta chica que he conocido en el cole, vamos a cenar el viernes con ellos”.
  •  “¿Invitamos a estos chicos que acaban de llegar y no conocen a nadie?”.
  • ¡Bienvenida al grupo de whattsapp donde cualquier pregunta que tengas tendrá respuesta, por rara que sea!. 

La necesidad de tener redes de apoyo y cubrir ese vacío que antes llenaban tus seres queridos en España, hace que lo des todo por el que está en tu misma situación y, al no tener compromisos adquiridos, tus días tienen un 100% de disponibilidad para dedicarlos a regar a los amigos por eso, las relaciones, crecen considerablemente en tiempo record.

Cuando algún miembro de esa familia adoptiva, cierra el paréntesis y se va con rumbo a otro destino, deja un vacío irreparable porque, aunque no vayan a desaparecer de tu vida, si lo hacen, para siempre, de esa nueva realidad que habéis construido juntos.

 

La expatriación te permite conocer personas increíbles, personas muy especiales que han dejado lejos su zona de confort para construir una nueva aventura, personas con las que es un lujo compartir tu vida, aunque sabes que ese periodo tiene fecha de caducidad... por eso, mientras los tienes cerca los exprimes al 100%, porque sabes que cuando termine su periodo de emigrante te dejarán, con lágrimas en los ojos, para crear otro hogar en un nuevo destino. Y sacarás el pañuelo para despedirles mientras se alejan con muchos de tus mejores recuerdos.

Sin embargo, pese al goteo incesante de abandonos, pese a que con cada despedida se va un trocito de tu vida Chilena, pese al vacío irreparable que dejan esas personas que te han ayudado a construir tu nueva realidad, en la balanza pesa más la suerte de haberles conocido, los miles de momentos compartidos y el lujo de tenerlos como amigos así que, aunque en algún momento todos partan hacia un nuevo destino, siempre formarán parte de tu ADN con ese código especial que solo entendemos los que lo hemos vivido.


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Comentarios: 2
  • #1

    Ana Arozarena (miércoles, 21 noviembre 2018 13:55)

    Genial Blanquita!!! Como siempre con intensidad!!

  • #2

    Jorge Martinez (martes, 27 noviembre 2018 03:48)

    Wow! Un artículo impresionante. Nosotros somos unos de esos amigos que cerró el capítulo de Chile para ir a otro sitio, contamos los días para volver de vacaciones y visitar a nuestra familia. Si Dios lo permite será en 2019. Estuvimos 5 años en tierras chilensis.