LA INVENTORA DE HISTORIAS

Tengo una habilidad secreta... puedo robar las historias de la gente... solo con mirarles me adueño de su pasado, observo su presente y soy capaz, incluso, de visualizar su futuro...porque la vida, viaja llena de historias y, todas ellas son únicas. ¡feliz día del libro!

Voy en el metro, como cada lunes. ¿Y si un día me despertase y no hubiese mas lunes? La gente se empuja más los lunes, me da esa sensación, sobre todo en Alonso Martinez.

Siempre me pregunto que tendrá Alonso Martinez para que la gente se empuje tanto. Y mientras voy sentada les observo e imagino sus historias. Y es que, el metro, como la vida, viaja lleno de historias. No desde el principio, al principio sólo es gente, pero a medida que les das una historia, cada uno va tomando entidad propia, y ya tiene ojos, y cara, y alma, y pasado, e incluso, un futuro.

 

Hoy voy sentada frente a un señor de azul, tiene cara de llamarse Alfonso, pantalón azul, jersey azul y camisa de cuadros rosas. Lleva zapatos negros. Le diría que nunca han conjuntado el azul marino y el negro, pero entonces sería mi historia, y no la suya. Va oyendo música con unos auriculares de los de toda la vida, los de espuma, no es feo, tampoco guapo. Le falta energía, claro, es lunes. Alfonso, definitivamente, es de color azul marino. No está casado, tiene 38 años y vive sólo en un apartamento en algún punto de la línea 10, digamos en Alcobendas. Tuvo una novia muchos años a la que conoció en la universidad, pero le dejó porque él no tenía expectativas en la vida. Ella no le dijo esto claro, le dijo, como nos han dicho a todos, que necesitaba tomarse un tiempo, o que no era por él, o que necesitaba encontrarse a sí misma, algo así le dijo y ya han pasado cuatro años.   

 

Alfonso trabaja como administrativo, en una empresa de construcción, tiene miedo de perder su trabajo con la crisis. No es que le guste su trabajo, que no le gusta nada, pero él se conforma. Y así pasa los días de su vida azul marino, esperando sin esperar. Y yo le voy quitando pedacitos de su intimidad con mi imaginación. Se baja en Cuzco, un poco más desnudo, y con él se lleva su historia anónima...

 

Próxima estación, Santiago Bernabeu. Una madre mayor con su hijo de 6 años, Pablo, supongo. Pablo lleva gafas y se le ha caído un diente, me hace gracia. Tiene cara de gamberro. Si algún día tengo un hijo me gustaría que se pareciese a Pablo.

 

Lleva el chándal del colegio porque le toca gimnasia a primera hora, por eso sonríe con su cara de gamberro. Lleva un estuche de Bob Esponja, con todos sus lápices de colores, rotuladores carioca y las ceras “plasticosas”, no las de plastidecor, las otras, las que nunca pintaban y siguen sin pintar, uno de esos estuches que me encantaban de niña.

 

Pablo sonríe todo el tiempo, tiene toda la vida por delante para tomar sus decisiones, aunque él no lo sabe. Puede ser todo lo que quiera, tal vez por eso sonríe, aunque no lo sepa. 

 

¡Mi parada! Me bajo en Alonso Martinez, con otras 2.500 personas, empujándome  todas ellas, las 2.500, pero no me importa, porque ya le escucho, como cada día. Es el señor que canta en la entrada de la línea 5.  

No sé su nombre, ni quiero  imaginar su historia, me quedo siempre en su voz. Tiene voz de negro, una voz rota, y cada día, me hace sonreír en el pasillo, aunque me empujen.

 

Lleva un sombrero de piel. Yo creo que canta porque le gusta, le tiene que gustar si provoca en mí esta emoción cada mañana. Si no lo sientes no lo puedes transmitir, creo. Y por eso canta en el metro, en el pasillo. No por dinero sino por generosidad. Teniendo esa voz es normal que se sienta obligado a compartirla.

 

Cojo la línea 5, toca transbordo, una chica entra corriendo, cerrándose tras ella las puertas de un vagón abarrotado de gente. No voy sentada ahora, pero no es necesario para conocer su historia…Se llamará Ana.

 

Ana es licenciada en derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, quiso estudiar allí oponiéndose a su padre, que estaba empeñado en que estudiase en una universidad privada donde estaría más arropada y tendría muchos más medios y mejores oportunidades. Ana es cabezota, tenía claro dónde quería estudiar y no cedió ante los argumentos de su padre. Seguramente él está orgulloso, aunque no lo diga, aunque se hiciera el enfadado, se le cae la baba con su hija mayor, porque ella, es igual que su padre.

 

Definitivamente, es guapa. Con una belleza particular, diferente. No tiene unos ojos bonitos, ni un pelo especialmente brillante, ni una nariz pequeña, ni los dientes alineados, pero es guapa con una belleza que le sale de dentro. Con la belleza del que está seguro y va pisando fuerte. Y brilla.

 

Ana termina la carrera en Julio, con buenas notas aunque sabe que podrían ser mejores, es muy extrovertida y no ha podido evitar pasar tiempo en la cafetería dónde jugaba al mus matando las horas muertas del turno de tarde:

 

-¡Órdago!

-No puede ser Ana, ¡siempre vas de farol! 

 

He llegado a mi destino, Núñez de Balboa, "correspondencia con línea 9".

 

 

El metro se pone en marcha y se lleva con él todas las historias, historias anónimas, pero únicas y genuinas para sus protagonistas.

 

Pienso que soy un poco todas ellas, que todos lo somos. Un poco Alfonso cuando tenemos miedo al mañana y nos conformamos, un poco Pablo con un mundo de posibilidades por delante y el resto de nuestra vida para ir a por ellas y un poco Ana cuando pisamos fuerte pero, sobre todo, somos nuestra propia historia, con la siguiente página en blanco dispuesta para ser escrita y, tal vez, si me encuentras en el metro, también para ser contada.


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Comentarios: 4
  • #1

    Amaya (lunes, 23 abril 2018 16:23)

    Blanquita, el más emocionante y redondo de tus artículos, me ha gustado mucho....todo!!!!

  • #2

    Ana (lunes, 23 abril 2018 19:12)

    Súper Blanca!!! Lo mejor es cuando uno además de estarse imaginando las historias de cada uno, consigue detectar al ladrón y al pervertido antes de tiempo. Estoy segura de que acertabas con las historias. En el transporte público es el mejor de los entretenimientos!!! Me encanta!!

  • #3

    Sesé (lunes, 23 abril 2018 19:24)

    Autentico, emocionante,.... yo quiero toparme contigo en el metro, a ver si adivinas mis sueños!!!!

  • #4

    Rosa (lunes, 23 abril 2018 20:00)

    Me he quedado con ganas de más, me ha encantado. Deberías escribir una novela