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Dos vidas en un instante

el expatriado vive en una burbuja temporal, en un paréntesis, y sabe que, antes o después, volverá a su primera vida pero con otros ojos y con la experiencia y el aprendizaje del emprendedor que, en lugar de una empresa, se ha construido una vida entera.

En el momento en el que cierras tu casa en España y te subes a un avión con 358 maletas llenas de recuerdos para empezar a tejer una nueva historia en el extranjero tu vida, de repente, se desdobla. Es como en aquella película “Dos vidas en un instante”. De repente construyes una vida desde cero pero la otra, la de antes, sigue corriendo en paralelo y haces lo posible por sujetarla no vaya a ser que, de repente, se te escape...

Por un parte vas tejiendo una vida nueva, nuevas relaciones que, como si estuvieras en gran hermano, se intensifican y necesitas completar ese trozo de tí que se ha quedado en España...

 

La vida social cuando vives en el extranjero es muy intensa, porque tienes una enorme necesidad de cubrir ese hueco que antes llenaban tu familia y tus amigos de siempre. Y quieres estar, estar en todo, no vaya a ser que se vuelva a abrir ese hueco que sabe a vacío...

 

Fiestas, cumpleaños, cenas, desayunos, cafés, viajes, escapadas y excursiones,  invaden el espacio de las comidas de los domingos con la familia, los paseos por el retiro, los fines de semana en Santander, las aperimidas de los sábados , las tardes de compras con amigas por el Barrio Salamanca y las comidas diarias con los compañeros de trabajo...

 

Y vives intensamente porque sabes que, cuando menos te lo esperes, se cerrará el paréntesis y despertarás de nuevo en tu cama...como si solo se hubiera tratado de un sueño.

Por otra parte ves transcurrir tu exvida como si se tratase de una serie de Netflix en la que, los protagonistas, no son actores... y participas en ella como un espía, asomándote a través de las redes sociales.

 

Comentas lo guapos que estaban todos en la pedida de tu hermana en el chat de la familia, y te asombras con lo mayores que están los amigos del cole de tu hija cuando cuelgan fotos en Facebook y le das mil likes a las fotos del 40 cumpleaños de tus mejores amigas en Instagram o presentas a tu hijo recién nacido a tus hermanas por skype ...

 

El emigrar te hace ser un poco bipolar... riéndote a carcajadas con otro acento en los mil planes por minuto con tu nueva familia adoptiva y llorando por las esquinas al mismo tiempo por ser un espía de tu propia vida en tu país, intentando agarrar las riendas 2.0. bien fuerte para que no se te escape nada (ni nadie) para que algún día, cuando la recuperes y seas de nuevo protagonista en directo, no se haya difuminado...

Porque el expatriado vive en una burbuja temporal, en un paréntesis como el del anuncio de kit kat, y sabe que antes o después volverá a su primera vida pero con otros ojos y con la experiencia y el aprendizaje del emprendedor, que, en lugar de una empresa, se ha construido una vida entera.


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Comentarios: 6
  • #1

    Ana (martes, 27 febrero 2018 08:43)

    Sigue disfrutando de tus planazos chilenos que cuando vuelvas te va a costar mucho la vida sosaina a la madrileña �
    Que bien escribe mi Blanqui!

  • #2

    Mayte (martes, 27 febrero 2018 16:43)

    Cuantas más aventuras allí más tendrás para contárnoslo a la vuelta!!! Lo bueno d ser tu es q eres capaz de disfrutar ambas vidas en un instant y a tope!!!!!

  • #3

    Sandra (martes, 27 febrero 2018 22:22)

    Siempre te quedarás con lo positivo de ambas vidas. Disfruta a tope, que pasa volando. Y mientras,en la vida de “real” se te echa de menos.

  • #4

    Blanca (jueves, 01 marzo 2018 00:05)

    Gracias amigazas, veo que mi táctica de no dejaros en paz por whatsapp surge efecto, jua jua.

  • #5

    Sesé (jueves, 01 marzo 2018 22:08)

    Cuanta verdad! Súper gráfico el ejemplo del anuncio del kit Kat, me encanta cómo escribes!
    Gracias a la expatriación te he conocido, así que Viva Chile!!!!

  • #6

    Gibet (domingo, 29 abril 2018 06:43)

    Cuanta razón tienes!
    Tu post me hace reir y llorar al mismo tiempo. yo también soy expat. Viviendo en Dubai desde hace algo más de un año. Viviendo dos vidas a la vez: aquí, intentando saborear todo lo nuevo, y allí, intentando no perder lo que tenía. Enriquecedor, pero agotador. Es como una montaña rusa permanente, en la que tienes momentos de subidón por lo que estás viviendo pero también esos momentos de bajón por todo lo que te estás perdiendo. Porque la vida de todos ellos, tu familia, tus amigos, los excolegas del trabajo, los compañeros del gim... su vida sigue y tu no estás, no eres parte. Y te preguntas si cuando vuelvas (.... cuando vuelvas... que no sabes cuando) podrás reengancharte a sus vidas como si nada hubiera pasado.