ENSAYO Y ERROR

Cuando “aterrizas” en tu nuevo país has de pasar inevitablemente por el trance "ensayo-error" en muchos sectores. Uno de los más dolorosos para mí fue el de la peluquería...

Cuando “aterrizas” en tu nuevo país has de pasar por el trance "ensayo-error" en muchos sectores: 

 

- El supermercado: Qué compro, dónde compro, ¿y dónde están las galletas príncipe? o ¿por qué el pollo cuesta como un anillo de diamantes…? ¿y no hay filetes? ¿Y estas marcas de donde salen? ¿Por qué no me suena nada? 

 

- Los restaurantes: ¿shop?, ¿qué le ponga un agregado?, ¿platos de fondo?, ¿boleta?... 

 

- La farmacia: ¿Cuánto me ha dicho que cuestaaaa? o también ¿Cuánto me ha dicho que cuestaaaaa? 

 

- El tráfico: ¿Por qué nadie me deja pasar?, ¿y dónde están los cambios de sentido?, ¿taco?

 

- La ropa: ¿Polera?, ¿polerón?, ¿y en qué tiendas compro? 

 

Pero sin ninguna duda, el más doloroso trance ensayo - error para mí fue el de la peluquería....

 

 

Tras unos meses en Chile y después de mucho indagar y googlear me dirigí con paso firme, y unas mechas a la altura de las orejas, a una peluquería de alto standing sita en el hotel W. “Aquí no me puedo equivocar” pensé, pero sí, sí que podía.   

 

Cuando me preguntaron si quería un capuchino me dije "vaya clavada me van a meter". Y estaba en lo cierto, tuve que empeñar hasta el intestino grueso para pagar "la boleta" mientras mis mechas fluorescentes deslumbraban al chico de la caja.

 

Salí de allí como Mónica Naranjo en sus peores momentos...cabellera tricolor y el pelo más quemado que las fallas de Valencia.

Mi segunda incursión no fue mucho mejor...con 8 meses de embarazo pensé que era una gran idea hacerme un corte glamuroso, media melena, "a lo bob" (que había leído yo en las revistas que era el último grito en elegancia y distinción) para recibir a Pedrito, y a todas las visitas que conlleva un nacimiento ,y teniendo en cuenta que no iba a poder volver a tener  una vida propia en el largo periodo del bucle bebé, es decir, más o menos hasta que Pedrito cumpliese los 46. 

 

Salí de allí con el pelo cual seta y más fea que un mejillón, mi eterno agradecimiento al inventor del sombrero... ni mis amigas, ni mi marido, pudieron siquiera disimular presas del ataque de risa que les dio al verme…Llegados a este punto querría daros un consejo: La verdad está sobrevalorada, la mentira es una herramienta de misericordia ¡Utilizadla!. 

 

Menos mal que con el paso del tiempo, la profundización en el país de acogida y el ensayo error vas creando poco a poco tu área de seguridad, ya vas al super como si hubieras nacido rodeada de paltas, frutillas, galletas costa y lomo vetado, compras en la farmacia ibuprofeno a precio de oro sin pestañear y Fanny Jarque consigue que puedas salir a la calle con cierta dignidad, como cualquier persona humana que no brilla en la oscuridad…

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Comentarios: 1
  • #1

    Jorge (miércoles, 30 agosto 2017 16:34)

    Saludos, mi mujer se identifica con el problema de la peluqueria ya que lleva highlights y pasó por un via crucis hasta encontrar a Diego, un estilista muy apañadico y de buena "conversa" que trabaja en un salon que esta en el Apumanque, al final hasta yo me cambie.

    Es el salon que esta justo fuera en la puerta que da a Mar de los Sargazos, si miras al apumanque queda a la derecha, creo que al lado de Entel. Barato y recomendable.