El pasillo

Una persona a la que admiro me dijo una vez: "para luchar contra el pasillo, hay que estar en el pasillo" y entonces entendí que escuchar al pasillo debía ser una función clave en RRHH.

 

En las organizaciones muchas veces nos olvidamos de la importancia de la comunicación con los equipos, nos olvidamos de los intangibles, de lo que hay por detrás de las funciones de los números y de los datos. Nos olvidamos del alma. Y, lo subjetivo, es un factor muy a tener en cuenta; la satisfacción del equipo debe entrar siempre en la ecuación. 

 

Uno de los grandes problemas de las empresas, que desemboca y se amplifica en el pasillo, es la falta de entendimiento intergeneracional. Los directores, managers o gerentes muchas veces no entienden (o no conocen) las necesidades, inquietudes y expectativas de las nuevas generaciones lo que provoca malestar y, en ocasiones, fuga de talento.

 

En un lado del pasillo, el del management,  es habitual el discurso puescuandoyoerajoven que engloba afirmaciones como "los jóvenes de ahora no tienen compromiso", "nosotros trabajábamos más y mejor y no nos quejábamos tanto" etc. 

La verdad es que esto no es nada nuevo; Sócrates ya afirmaba hace miles de años: "Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad (...) contradicen a sus padres y le faltan al respeto a sus maestros", o Hesíodo en el 720 ac " no tengo ninguna esperanza en el futuro de nuestro país si la juventud de hoy toma el poder" así que se trata de un enfoque muy, muy viejuno...

 

Al otro lado del pasillo, el discurso varía y es más del estilo soyunincomprendidoynosemetieneencuenta con afirmaciones como "no me lo ha propuesto y sabe perfectamente que yo...", "nunca nos explican nada", "nos ven como a tuercas"...

   

 

Lo cierto es que tu jefe no es tu padre y no tiene por qué saber lo que te pasa si tú no se lo dices, y tu subordinado no es tu hijo, para el éxito de cualquier equipo es necesario escuchar, comunicar, comprender y ceder y esta es la clave para minimizar el impacto del pasillo.

 

Dedicamos mucho tiempo a trazar las lineas estratégicas, a preparar planes de negocio, a desarrollar proyectos y a tomar decisiones, pero una vez que tenemos "el producto" no invertimos el mismo esfuerzo en cómo lo vamos a comunicar: cómo afecta a las diferentes personas o colectivos, posibles daños colaterales y como minimizarlos, personas clave en ese proceso, aliados estratégicos... Y esto es casi más importante que lo anterior. Y la clave está en trasladar los mensajes con empatía, según el punto de vista del otro, teniendo en cuenta sus motivaciones y sus preocupaciones. Sólo hay que saber escuchar, porque a todos nos gusta que nos escuchen y, si sabes hacer las preguntas adecuadas, obtendrás las respuestas adecuadas.

 

He visto muchas veces como la pereza a enfrentarse con situaciones delicadas hace que no se trasladen determinados mensajes. Nos encanta comunicar al "protagonista" una promoción o un premio, sin embargo muchas veces no nos planteamos como afectará esta decisión al resto del equipo, no explicamos a aquellos que tenían expectativas de promocionar o de conseguir ese premio el motivo de la decisión. Y, el pasillo, muchas veces, es injusto con el premiado.

 

Es más facil pensar que si no te enfrentas a un problema o a una situación esta desaparece... pero no desaparece, se magnifica, y el pasillo es un excelente canal de comunicación, incontrolable, distorsionador y de gran alcance, especialmente si no se tiene otro.


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