Con gafas de colores

Hace tiempo asistí a un curso súper interesante de Carlos Hernandez (Dosabrazos) "Gafas, brújulas y herramientas". Carlos hablaba de puntos de vista y, durante estos años, podría decir que los puntos de vista se han convertido en "mi especialidad".

 

Más o menos venía a contar que cada uno llevamos unas gafas a través de las cuales interpretamos la realidad. La nuestra.

 

Estamos condicionados por nuestras experiencias, por nuestra familia, por dónde hemos estudiado, por nuestros amigos, entorno, etc, y todo esto nos hace interpretar la realidad y verla a través de "nuestras gafas". Unos llevamos gafas de colores, y vemos el mundo color de rosa, el vaso siempre lleno...como yo.  Otros llevan gafas de sol, y lo ven todo negro, el vaso medio vacío...otros llevan gafas de bucear, y todo les resbala, gafas de aumento, se fijan en todos los detalles, o incluso gafas de realidad virtual... Lo más "peligroso" y bastante habitual por cierto, es pensar que todos llevan nuestras mismas gafas.

 

¿No habéis salido alguna vez de la misma reunión con varias personas y parece que cada una viene de escuchar algo distinto? 

Este video, que me parece genial, refleja muy bien lo que quiero decir:  puntosdevista y es el día a día en las organizaciones. 

 

Para una comunicación efectiva es fundamental que seamos conscientes de que gafas llevamos, y "que nos las quitemos" cuando sea necesario o  que pongamos de nuestra parte para establecer "medidas correctoras".

 

Es curioso cómo en las comunicaciones en cascada la información se desvirtúa y se adapta al enfoque del "comunicador" de forma que una misma comunicación objetiva llega a diferentes puntos de la organización de forma totalmente distinta...las gafas...

 

Hace tiempo aprendí que la clave en las relaciones profesionales (y las que no lo son) está en hablar el mismo idioma, para ello sólo hay que observar, escuchar un poco y enfocar los temas en función de cómo es la otra persona. No aburras con detalles y rodeos a alguien ejecutivo o directo, perderás su atención e interés, ni vayas muy al grano o con un enfoque generalista con alguién muy específico y detallista, porque le generarás inseguridad.

 

Lo que si que funciona con todo el mundo es ser simpático...porque como decía Emilio Duró "A nadie le gusta trabajar con un cenizo". Es desesperante estar en un equipo con alguien que resopla y se queja constantemente, estar más serio no significa ser más profesional y sonreir no significa serlo menos.

 

Personalmente, prefiero trabajar con alguien que sonría.

Es difícil que te convenza de algo alguien a quien te da pereza cogerle el teléfono... 

 

 

 


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